domingo, 11 de enero de 2015

Cosecha amarga.

¿El racismo ha estado presente a lo largo de toda la historia o tiene algún punto de inicio? Interesante cuestión; pero no hemos venido a discutir sobre ella, sino simplemente a compartir un acto de denuncia ante esta ideología y las consecuencias que tuvo en un país como los Estados Unidos.
En el susodicho, tuvo lugar un régimen de esclavitud que duró hasta el siglo XVIII. En él empezaron los movimientos anti-esclavistas que lograron su propósito, no sin pagar su precio. 
La esclavitud de la que hablamos fue un fenómeno que consistía en que ciertas personas, como otras cualquiera, por el simple hecho de nacer en familias de "clase baja" o afroamericanas eran vendidas y compradas a y por diferentes amos según las necesidades de estos; a veces incluso a voluntad de la propia familia por falta de dinero o razones similares. El racismo y la violencia eran intrínsecos a estas condiciones, e hicieron difícil la vida y la infancia de miles de personas.
Una vez se hubo abolido, o, al menos, pretendido abolir la esclavitud, el racismo no lo hizo con ella, sino que perduró y siguió pagando mucha gente a diario, mientras el Gobierno establecía una idea de segregación bajo el lema de "Separados, pero iguales", con lo cual seguían discriminando de una manera un poco más camuflada y sin excluir, por supuesto, crímenes y violencia racistas. Un ejemplo de ello fueron los ahorcamientos que sufrían los negros por ser "extraños", diferentes, y supuestamente inferiores, dejándolos como "frutas" colgando de un árbol.




Así fue como murió el padre de Billie Holiday, una de las cantantes de jazz más reconocidas y alabadas del mundo y de aquella época. La muerte de su padre, junto a su infancia no más fácil que la de sus semejantes, le transmitieron el sufrimiento de todos los afroamericanos y las minorías (como judíos, asiáticos, musulmanes, etc) que con el tiempo también fueron menospreciados, y le inspiraron a interpretar "Strange Fruit", canción del género jazz compuesta y escrita por Abel Meeropol en 1939 que la llevó a la fama. En ella, el escritor quiso plasmar precisamente ese dolor en su poema inicial, y Holiday le dio el sentimiento y la emoción necesaria para hacer de ella una canción viva, llena de olores amargos, colores oscuros, fría como el hielo y real como esos espeluznantes árboles.


Silvia Tinajero

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